El otro día fue su cumpleaños. Me hacía ilusión recibirle con una tarta, sobre todo porque no se lo esperaba. Se me da muy bien la repostería. Desde muy joven me he dedicado a ello. El resultado siempre eran bombas atómicas con forma de postre que sólo comía yo. Nadie más se atrevía. Al final decidí hacer una tarta de chocolate porque sé que le encanta. La foto era impresionante, pero los expertos en repostería ya sabemos que nunnnnca queda como en el libro. Y también sabemos que nunnnnca se deben utilizar recetas de libros “raros” esta es la regla nº1. No suelen salir bien. No están científicamente probadas. La regla nº 2 es que nunnnnca debes experimentar con una receta, sobre todo si es la primera vez que la haces. No se os ocurra cambiar los ingredientes para darle un toque personal. Pues Yo, y mi chulería madrileña, decidimos saltarnos las reglas y hacer una tarta sacada de un libro “raro”, cambiando algunos ingredientes para darle un toque "diferente". En la receta ponía: “selva negra” (así se les llama a las tartas de chocolate que sólo llevan: chocolate). Yo, a la mía la habría llamado “pedazomierda negra con un toque amoroso”. Me cagué en la foto de los cojones, en el fotógrafo que la sacó y en la madre que parió al que se la comió. Pensé: - bueno, hoy tengo un día malo así que probablemente la estoy viendo más fea de lo que realmente es -. Necesitaba decirme a mí misma unas palabras alentadoras, si no, la habría tirado por la ventana matando a algún gavilán en extinción y encima me habrían metido en la cárcel por gilipollas. Otra cosa es lo de la vela. Sólo quería UNA. ¡Pues hija, te jodes y tienes que comprar más, porque no vienen sueltas!, ¡Pues hija, no me da la gana y robo UNA! Según iba saliendo del súper (no voy a dar nombres para que no aten cabos sueltos y me localicen) me sentía como si hubiese robado el diamante “Cullinan” y sólo me estaba llevando una vela de mierda. Cuando terminé de hacer la tarta pensé: - este es el mejor momento para que me demuestre su amor – porque tenía una pinta que no me la habría comido ni yo.Llegó el momento. Encendí la vela “Cullinan” a oscuras, para que no se viera la pedazomierda de tarta. Pidió un deseo y sopló. Seguro que pidió: “deseo que al soplar se extienda el fuego y se queme la tarta”. Quise hacer los honores y cortarla yo misma. Joder… se me quedó el cuchillo clavado al pedrusco,levanté el cuchillo y la mierdatarta seguía ahí pegada, parecía una piruleta gigante. Casi tengo que hacer palanca pa deshacerme de ella. La verdad es que me costó un huevo clavar la vela,porque la robé sin el pinchito que se usa de base, menos mal que sólo tenía una. Me debe querer un montón, porque comió tarta durante 3 días. Lo único que no me gustó fue el comentario que hizo: "está rica, parece un sapo aplastao, pero está rica".













Tengo un amigo muy especial, pero muy muy especial. Nos lo pasamos muy bien juntos y nos metemos en cada aventuraaaaa. Salimos a cenarrrrrr, nos vamos de coooopas, hacemos senderiiiiismo, vamos de tiendiiiitas, al ciiiiine, en fin, lo que hacen todos los amigos. ¡Pues NO, lo que hacen todos los amigos NO! Este chico es muy especial y suele prepararme veladas románticas muy originales. La última: con eso de que a veces no se te ocurren cosas y te apetece hacer algo diferente, va y me lleva a ver cómo despegan los aviones de Barajas. Yo me adapto a todo y lo importante es sacar cosas positivas y didácticas de cada situación. Así que ¿por qué no ir a ver despegar aviones al descampao que hay cerca del aeropuerto? El camino era más bien de bueyes así que el furgón, de esos que te llevas de viaje porque cabe hasta el sillón de la abuela, no hacía más que pegar botes. Se nos salía el cocido por las fosas nasales. Después de un buen rato llegamos a la frontera. Una valla con un agujero en medio; seguramente hecho por delincuentes que pretenden subirse a las ruedas del avión sin que nadie les vea y poder viajar a América donde son Libres para siempre (hasta que la policía americana, fina ella, les pilla y les mete en el calabozo y después de 20 años luchando para que no los frían en la silla eléctrica, los deja salir y se convierten en ciudadanos, Alias “si yo sólo quería visitar la estatua de la libertad”). Cerca de donde paramos había una especie de montaña hecha con maderas y no sé qué más; parecía la cabaña del tío Tom pero a lo poblao gitano. Mi amigo, que sabe tanto de la vida, me dice que es una chabolita y que seguramente duerme alguien ahí. Yo, pensando “No jodas”, decido subir la ventanilla y bajar el seguro de la puerta. No vaya a ser que me atraquen y me jodan la velada romántica viendo despegar y aterrizar 747´s. O la velada romántica viendo como los delincuentes se escapan por el agujero de la valla fronteriza. A mí, más que una chabolita me parecía un preparao cutre de la hoguera de San Juan. Y me imaginé la época en la que quemaban a las brujas. ¡¡Con lo bonito que es pasear en barca por el retiro!! Había más gente mirando aviones subir y bajar, así que no me sentí como una gilipollas. Pues ahí no acaba la cosa. De vez en cuando veías un coche, gente que viene a dormir la siesta a un sitio tranquilo, gente que viene a relajarse y escapar de la contaminación de la ciudad, gente que necesita estar sola y alejarse de la muchedumbre… el caso, es que no entendíamos muy bien qué necesidad tiene la gente de irse tan lejos y a un sitio tan feo teniendo parques tan bonitos en Madrid y alrededores. La sierra madrileña, los lagos, la playa de Madridddddd. En fin… ¿Qué necesidad?, ¡coño!, pues la que tienen los hombres solos, de encontrarse unos con otros en un sitio discreto. ¡¡Jodeeeeer, que estábamos en un “Pinar Gayyyyyy”!! ¡¡¡Por eso tanto hombre solo en coche!!! No preguntéis cómo nos dimos cuenta, pero nos reímos lo que no existe en las escrituras, que se dice.








